Algunos de los bailes que participan en la fiesta:
Antawaras: Danzas realizadas en punta de pie y con brazos levantados, originados en las ceremonias incaicas de culto al Sol, lo que explica el carácter invocativo de los brazos hacia el cielo. El hombre baila con ropa uniforme decorada, un sombrero de fieltro generalmente de color crema y un poncho delgado decorado con lentejuelas y lana de colores. Las mujeres utilizan polleras, blusa decorada, sombrero de fieltro y zapatos bajos.
Chinos: O “servidores”, venidos desde el santuario de Andacollo ( La Serena), de origen posthispánico. Visten trajes que son remembranzas de los antiguos mineros de la región, de color café caramelo especialmente bordados, con sus culeros en la cintura y capachos (trozos de cuero para cargar mineral) en la espalda. La música se basa en instrumentos aerófonos monocorde y un tamboril. Hoy en día la sociedad religiosa “Baile Chino” es la más antigua en la festividad.
Chunchos: Baile mixto de origen boliviano, los bailarines describen círculos, con pasos y saltos largos. Éstos llevan una lanza de madera en la mano denominada “chonta” conectada a un cable tenso que permite percutir con la madera generando un sonido suave característico. Es acompañado con pitos, tambores (bombos) y caja y en los últimos años han sido agregados instrumentos de percusión y bronces. Los vestidos, aunque son de colores uniformes, están ornamentados con plumas coloridas y en algunos casos se porta un penacho en la cabeza.
Gitanos: Como lo dice su nombre, el baile recuerda los grupos gitanos, con vestimentas coloridas y donde destacan el uso de pañuelos (en el caso de los hombres, es utilizado extendido detrás de los hombros). Las mujeres acompañan la música con la utilización de panderetas.
Indios: Originados bajo influencia del cine mudo estadounidense que llegaba a los teatros de las oficinas salitreras. Imitan las representaciones de indígenas apaches, sioux, pieles rojas, etc. La vestimenta se remite a largos tocados de plumas y cintillos y el uso de lanzas para marcar el compás de la música. En la noche se realizan grandes fogatas en torno a las cuales se danza acompañados de bandas musicales que recuerdan antiguos western.
Kullacas: En quechua, “hermana mayor”. Se remonta a las danzas ceremoniales de las Vírgenes del Sol del Imperio inca. Este baile femenino consta de diversas mujeres que giran en torno a una gran vara. Cada bailarina lleva una cinta de color unida al extremo superior de la vara, por lo que a lo largo de la danza, las distintas cintas se trenzan en el poste, para seguir luego desenredándola y así terminando la danza.
Morenos:Esta danza muy característica de las fiestas religiosas del Norte de Chile representa a los esclavos de los pueblos originarios del Norte de Chile (propiamente mineros) los cuales eran forzados a trabajar para los colonos. Usan una matraca simulando el sonar de las cadenas de estos ya sea en pos de celebración o recogimiento.
Diabladas: Son las más vistosas por el decorado de sus trajes y sus atractivos pasos de baile. Se inspiran en la diablada altiplánica boliviana que llega a la fiesta el segundo tercio del s. XX. Se basa principalmente en filas de cholas (mujeres) y diablos ( hombres) quienes frente a la imagen de la Virgen van danzando intrincadas coreografías que representan la lucha del bien y el mal. De noche las máscaras de los hombres se iluminan con luces, lo que llena de colores la noche pampina.
Sambos Caporales: Hermoso baile de origen afroportugués, que junto a las diabladas, son los más populares en la fiesta de la tirana. Llegaron desde Bolivia, es una danza de expansión abierta que incluye saltos con rodilla alzada, patadas, giros, y gran destreza física por parte de los bailarines varones (la danza de las mujeres es independiente) Corresponde a una sátira a los capataces de la industria azucarera, lo que explica la utilización de látigos, grandes botas, anchos sombreros doblados hacia arriba en un costado y de pitos para marcar los pasos y saltos.
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